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  • Orlando Márquez

ERDOGAN TAMBIÉN QUIERE UNA MEZQUITA EN CUBA

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, firmó una ley el pasado 10 de julio por la cual Santa Sofía es reconvertida nuevamente en mezquita. El papa Francisco dijo sentirse “muy dolido” por la decisión. La UNESCO levantó bandera roja porque no se sabe qué puede pasar con el arte cristiano que aún sobrevive en su interior. El patriarca Kiril I, de la Iglesia ortodoxa rusa, denunció el acto. También la Iglesia ortodoxa griega y los pocos cristianos que viven en Turquía.

Interior de Santa Sofía, cuando todavía era un museo.

Este intercambio de templos de una religión a otra no ha faltado a la lo largo de la historia humana. En España, tras la reconquista, muchas mezquitas fueron modificadas para funcionar como templos cristianos, o demolidas por completo para levantar sobre las ruinas nuevas iglesias. Tal como lo habían hecho antes los musulmanes sobre los antiguos templos cristianos en la porción ibérica que ocuparon por ocho siglos.

Turquía es un país islámico en medio de Europa. El presidente Erdogan, al parecer, apuesta por una República islámica, se siente fortalecido y apoyado por una base islamista poderosa. Incluso ha modificado decisiones del fundador y primer presidente de la Turquía republicana, moderna y democrática, Kemal Ataturk, el mismo que decidió convertir la mezquita de Santa Sofia en museo, allá por 1935, donde se conservara una historia de convivencia de cristianos y musulmanes accesible a todos. Para Erdogan esto fue “un gran error”.

Pero el presidente turco también anhela levantar una mezquita en Cuba. Ese fue uno de los propósitos de su viaje a la Isla en febrero de 2015. Por varios años, un terreno adyacente a la antigua planta eléctrica de Tallapiedras, frente a la bahía habanera, ha sido marcado con un cartel que anunciaba el levantamiento de una mezquita en el lugar. Al parecer no se ponían de acuerdo cuáles países musulmanes, con representación diplomática en La Habana, participarían en su construcción y en qué proporción, y esta pudiera ser la razón por la cual aún no se ha colocado una piedra. Después de aquel viaje, Erdogan afirmó que le gustaría ver una segunda mezquita en Cuba, en la zona oriental, hecha solo por Turquía, porque asegura que allí, antes de que los españoles llegaran, ya los marineros musulmanes habían levantado una mezquita en el siglo XII. Si así hubiera sido, no serían las estatuas de Cristóbal Colón las que caerían hoy.

Pero, ¿de dónde salió tal afirmación? A fines del pasado siglo, un historiador turco publicaba su interpretación de lo escrito por Colón el día 29 de octubre de 1492 en su diario, mientras recorría posiblemente la zona de Baracoa, al este de Cuba. El almirante describe el río y el puerto que nombró San Salvador, y agrega que vio “montañas hermosas y altas como la Peña de los Enamorados, y una de ellas tiene encima otro montecillo a manera de una hermosa mezquita”. Para Erdogan también está clarísimo, el genovés no vio una montaña, sino una auténtica mezquita.

El Yunque de Baracoa, tal vez la imagen descrita por Colón en su diario.

El primer cubano musulmán que conocí fue el Califa Cheito. Sería el año 1993 o 1994, cuando era director de Palabra Nueva. Nos encontramos en el arzobispado de La Habana y, al saludarlo, se presentó así: “soy el Califa Cheito”. Él había oído que en el arzobispado imprimíamos una revista y deseaba imprimir un libro donde recogía las revelaciones que el Creador le había hecho. Yo tuve en mis manos aquellas revelaciones, más de cien hojas escritas a mano por ambas caras. Con respeto y cortesía le dije que no podía ayudarlo en su propósito, nuestra pequeña imprenta no era suficiente ni para lo que necesitábamos nosotros. No lo volví a ver.

No sé cuántos musulmanes habrá en Cuba hoy. Por años, un pequeño grupo se reunió en un salón del restaurante Al Medina, en la calle Oficios, cerca de la Plaza de Armas. Supe después que un número mayor se congregaba al sur de La Habana. He visto imágenes de cientos de musulmanes haciendo las oraciones en el Paseo del Prado, frente a la sede de la Sociedad Árabe de Cuba. Se dice que hoy son miles, muchos de ellos estudiantes extranjeros. Al parecer tienen ya una mezquita en La Habana, en un salón ubicado frente al mismo restaurante Al Medina, y reciben ayuda de países musulmanes, fundamentalmente de Arabia Saudita.

Es cierto que pocas cosas cambian en Cuba, aunque el número de musulmanes sí aumenta.

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